domingo, 3 de mayo de 2009

26) Objetivo Boadilla





OBJETIVO BOADILLA

En los primeros días de diciembre de 1936, el primer intento de los sublevados de cortar la carretera de La Coruña queda detenido, pero éstos, a pesar de los durísimos combates y los pocos resultados obtenidos no desistirán de su empeño. Lo más crudo del invierno madrileño ha llegado, produciendo días más cortos y temperaturas muy bajas, pero se siguen mostrando optimistas y estudian todo tipo de proyectos y maniobras. Cuentan además con un importantísimo incremento de efectivos. La División Reforzada de Madrid, con cuartel general en Navalcarnero, y mandada por el general Orgaz, se había reorganizado con tropas de refresco procedentes de nuevos reclutamientos y de otros frentes transitoriamente estabilizados, constituyendo un autentico ejército de unos 50.000 hombres bien equipados, preparados para entrar en acción y asesorado por expertos italianos y alemanes.

Tras días de obligada pausa por las malas condiciones atmosféricas, el 14 de diciembre comienza el nuevo ataque con un fuerte bombardeo artillero sobre las posiciones republicanas. Una de las mayores fuerzas montadas por los rebeldes en la lucha por Madrid se ponía en marcha (unos 10.000 hombres, dos compañías de carros pesados y un importante incremento de artillería de diversos calibres). Ejercía el mando el general Varela, en dependencia directa del general Orgaz. La misión de las columnas (dirigidas por los coroneles Sáez de Buruaga, Monasterio, García Escamez y el teniente coronel Barrón) consistía ahora en ocupar la línea Villanueva del Pardillo-Majadahonda-cruce de caminos al sureste de Las Rozas-bosque Remisa-Aravaca-Cuesta de las Perdices-cerro del Águila. La idea de maniobra era operar de sur a norte, partiendo de la línea Villaviciosa-Brunete. El ataque se dirigió contra todo el sector noroeste de Madrid, desde la Casa de Campo a Navalagamella.

Envueltos en una persistente neblina, con temperaturas de hielo y moviéndose en un terreno enfangado, las tropas franquistas avanzaron directamente hacia los primeros objetivos. Su envestida fue tan fuerte que no tardaron en tomar la posición Vértice Mosquito, lo que favorecía la conquista de Boadilla. Sobre los defensores republicanos de este pueblo cayó el peso de tres columnas atacantes, lo que suponía una aplastante superioridad.

La resistencia republicana en Boadilla del Monte (estratégico nudo de carreteras a 20 Km. de Madrid) se resquebrajó y sus defensores, ante la superioridad de los atacantes, se retiraron en desorden al norte del pueblo. A primera hora de la tarde los franquistas se adueñaban del núcleo más importante del caserío. Poco antes del anochecer los republicanos solo dominaban el Palacio del Duque de Sueca, defendido por miembros de la Guardia Civil fieles al gobierno republicano (la Guardia Civil que tras la sublevación militar de julio del 36 permaneció fiel al Gobierno fue rebautizada con el nombre de Guardia Nacional Republicana). Luís María de Lojendio, en su libro “Operaciones militares de la Guerra de España, 1936-1939” nos hace un estremecedor relato de estos combates (aunque se refiere al palacio como castillo):

“Fuera del pueblo quedaba el castillo: una mole imponente en la que resistía un resto de tropa de la Guardia Civil roja, parapetada con ventaja en su fortaleza. Fue necesario avanzar al asalto como en las grandes ocasiones. Las fuerzas del Tercio derribaron un trozo del muro del jardín y a pecho descubierto emplazaron sus máquinas. La lucha personal, cuerpo a cuerpo, se generalizó hasta en sus últimas instancias (…). De cual fue la naturaleza del encuentro que allí se libró da idea el hecho de que, al ocupar el castillo, de sus habitaciones hubo que retirar un centenar de cadáveres enemigos. Buena estampa representativa de los violentos combates de esta época en el sector de Madrid.”

Las pérdidas que sufrieron ambos contendientes entre los días 15 y 16 fueron enormes. Los ataques y contraataques se sucedieron ininterrumpidamente apoyados por la aviación y los tanques. Los internacionales de los batallones Dombrowsky y Thaelmann, milicianos, Guardia Nacional y de Asalto, apoyados por cinco blindados soviéticos, vuelven a asaltar Boadilla. Penetran en su interior y parece que consiguen recuperar el pueblo. Pero los sublevados no dan por perdida su presa y vuelven al ataque, produciéndose una lucha terrible en las calles de Boadilla. Nuevamente Lojendio, en su obra, escribe:

“El combate, duro y encarnizado, se generalizó entre las casas, sobre las calles de Boadilla quedaron los cadáveres de 78 milicianos internacionales: franceses, checos y rusos en su casi totalidad, y aquella misma tarde los tanques enemigos desfilaron prisioneros por la carretera de Alcorcón.”


El día 16, el batallón Comuna de Paris aguanta tenazmente el asalto de los tanques, logrando inutilizar, a base de bombas de mano, dos blindados, pero entre muertos, heridos y prisioneros sufrirá un gran número de bajas. Con lo que queda del batallón Dombrowski pasa algo parecido.

Las tropas republicanas se las ven negras para frenar al enemigo. El mando republicano traslada al sector las tropas de “El Campesino”, mientras que Lister, Prada, Bueno y Rovira atacaban en el sur de Madrid. En la prensa madrileña de esos días podía leerse:

“Estamos ante un ataque en toda regla. Ya no se trata de operaciones de tanteo. El enemigo pretende llegar a nuestras líneas y profundizar intensamente (…) su objetivo pertinaz y obstinado es romper nuestro frente abriendo brecha, para irrumpir en la capital de la República."

En la parte de Romanillos, en terreno descubierto, la XI Brigada Internacional (con los grupos de voluntarios ingleses incorporados a los distintos batallones) vuelve a entrar en acción. Parte del batallón Thaelmann (compuesto principalmente por alemanes) espera cantando en sus posiciones himnos de lucha para que los soldados nazis enviados por Hitler para apoyar a Franco puedan escucharlos. El combate entre connacionales alemanes fue durísimo, quedando buena parte del batallón de brigadistas materialmente aplastado por los tanques alemanes. De los ingleses sólo quedaron tres supervivientes. El batallón Edgar André (formado en su mayoría por alemanes y austriacos) pudo escapar del aniquilamiento total gracias al sacrificio, en última instancia, de doce voluntarios alemanes y tres ingleses que resistieron hasta el fin, dando tiempo al grueso de las fuerzas para el repliegue a posiciones más atrasadas.


El día 18 comienza un fuerte contraataque republicano. La XII Brigada Internacional actúa en colaboración con carros blindados al este de Boadilla. Las Rozas sufrió su primer bombardeo, que ocasionó importantes destrozos. Desde el 19 se suceden encarnizados combates en todo el frente que abarca la ofensiva. Los fuerzas atacantes, al mando de Monasterio, ocupan Villanueva de la Cañada. En días sucesivos, hasta el día 22, las fuerzas republicanas no sólo frenaron el ataque, sino que llegan a reconquistar parte del terreno perdido, pues esa noche los franquistas se ven obligados a replegarse, abandonando todo el terreno ocupado en los días anteriores, con la excepción de Boadilla del Monte y de Villanueva de la Cañada, renunciando de momento a la conquista de Villanueva del Pardillo, Las Rozas y Majadahonda, que eran el objetivo inicial. El segundo intento de cortar la carretera de La Coruña había vuelto a fracasar.

Hoy en día, una visita a Boadilla del Monte supone una agradable sorpresa. Este municipio, a pesar de las profundas transformaciones experimentadas en las últimas décadas, matiene alguno de sus edificios más emblemáticos.

Sin lugar a dudas, el edificio más representativo y llamativo es el Palacio del Infante Don Luís (también conocido como del Duque de Sueca), impresionante construcción del siglo XVIII, obra del arquitecto Ventura Rodríguez, actualmente en propiedad del Ayuntamiento de Boadilla y que permanece cerrado, en espera de una imperiosa restauración que nunca llega.

Como hemos visto, entre sus muros, patios y jardines se libraron cruentas luchas a muerte, viéndose seriamente dañado por la acción de la aviación y la artillería. Tras la Batalla de la Niebla, el palacio fue puesto de mando, hospital, prisión, cuartel y depósito de armas y municiones. Después de la contienda, el Plan de Regiones Devastadas procedió a diversas reformas y restauraciones, siendo utilizado por Auxilio Social para diferentes actividades.

Aunque permanezca cerrado, sólo por el palacio (que en 1974 fue declarado Monumento Nacional), merece la pena una visita a Boadilla del Monte. Conocer que en su defensa y conquista corrió la sangre de uno y otro bando hace que se contemple con otros ojos. Como sucede en tantos otros municipios, la maldita guerra dejó su impronta en calles, campos y edificios. Una impronta que, setenta años después, sigue presente en diferentes, recuerdos, aspectos y detalles para todo aquel que quiera descubrirla.


JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Fotografía 1: Combates en los alrededores de Boadilla a finales de 1936.
Fotografía 2: Indicador toponímico de época, en un muro con huellas de la contienda (JMCM)
Fotografía 3: Fachada principal del Palacio del Infante Don Luís (JMCM)

2 comentarios:

  1. Hola. Hace años que busco información sobre un acontecimiento ocurrido el 4 de noviembre de 1936 en Boadilla. Allí murió mi abuelo, que forma parte de la columna España Libre. Estaba acuartelado en el desaparecido cuartel de la Montaña. Mi abuela recibió sus efectos personales, pero jamás hemos sabido dónde se enterraron los cuerpos de los republicanos muertos en dicho bombardeo.
    Sería de gran ayuda alguna información para poder localizar el lugar sin más ánimo que el de llevar a mi madre (su hija que no lo conoció) a depositar un ramo de flores.
    Muchas gracias.
    Manuel (Barcelona)
    banzineitor@gmail.com

    ResponderEliminar
  2. Hola Manuel.

    Te contesto por correo.

    ResponderEliminar