martes, 22 de septiembre de 2009

49) Munición del fusil Lebel, cal. 8x50 R



MUNICIÓN DEL FUSIL LEBEL, CAL. 8X50 R

El fusil francés Lebel Mod. 1886/1893 fue el primero en utilizar pólvora sin humo y un calibre pequeño. Recibe su nombre en recuerdo de Nicolás Lebel, miembro de la comisión encargada de sustituir los viejos fusiles de pólvora negra utilizados por el Ejército Francés hasta el último cuarto del siglo XIX.

El nuevo fusil dejó anticuados al resto de modelos existentes en su época, y supuso el pistoletazo de salida para que otros muchos países intentaran diseñar un modelo de características similares (pólvora sin humo, calibre pequeño, mayor velocidad, aumento en la capacidad de fuego, trayectorias más tensas…).

El Lebel, con cargador para ocho cartuchos (un buen tirador podía realizar unos dieciséis disparos por minuto) y un alcance máximo de 2.000 metros, fue el fusil oficial del Ejército Francés hasta 1936, siendo utilizado en las colonias francesas de ultramar, en la “Rebelión de los Boxers” en China y, por supuesto, en la Primera Guerra Mundial.

Aunque en sus orígenes, este fusil había supuesto una auténtica revolución tecnológica, poco a poco, otros ejércitos europeos fueron diseñando modelos más avanzados. De esta manera, el Lebel fue manifestando una serie de problemas (una excesiva longitud, un aprovisionamiento complicado, riesgo de encasquillarse, mantenimiento delicado, cartuchos poco compatibles con armas automáticas…) que, a la larga, supondrían que fuera desplazado por otras armas (por ejemplo el Berthier).

A partir de 1929, el Ejército Francés comenzó a sustituir el cartucho Lebel 8x50 R por el 7.5mm Modelo 1929C o 7.5x54, que sería utilizado durante la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de la década de los años 30, el Gobierno Francés vendió grandes cantidades de los fusiles Lebel que su ejército iba desechando. La guerra civil española supuso un buen mercado para deshacerse de excedentes y material sobrante de todo tipo.

El cartucho del Lebel tiene una forma un tanto arcaica, muy cónico y con una gran pestaña en el culote. Sus proyectiles, que alcanzaban una velocidad de 725 metros por segundo, son fáciles de identificar, ya que: se suelen conservar en muy buen estado, son de gran tamaño, con la parte trasera en forma decreciente y, sobretodo, las balas suelen tener marcaje en su base (además del que se encuentra en el culote de las vainas).

Los restos de este tipo de munición no son los más habituales en el noroeste de Madrid (al menos si lo comparamos con los muy abundantes de Mauser y Mosin Nagant), pero de vez en cuando aparecen al pasear por las trincheras y posiciones de uno y otro ejército.

Un conflicto bélico absorbe munición y armamento de todo tipo y origen. La guerra civil española no fue una excepción y por ello, aun hoy, podemos toparnos con balas francesas, alemanas, italianas, soviéticas, checas, polacas, griegas, inglesas… y, por supuesto, españolas.

JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ

Fotografía: Restos de munición Lebel encontrada en el noroeste de Madrid (JMCM)

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